Por Carlos Rodríguez
La segunda puerta se ha cerrado. El hombre detrás del front man de The Doors, ahora está viviendo en las letras de “The End”. Pero un rockero nunca muere. Aún Janis Joplin se encuentra bebiendo bourbon en alguna casa victoriana en San Francisco, y Jimmy Hendrix aún camina por Oxford Street en Londres. Mientras por estos días celebramos que todavía las piedras rodantes ruedan y ruedan por más de cincuenta años, Black Sabbath se ha reunificado, y Paul Mccartney sigue tocando lo mejor de los Beatles, este verano californiano en Venice Beach será muy pero muy triste para muchos y será un verano de luto. En un hecho excepcional, cuando la gente escuche a The Doors, ignorará la voz de Jim Morrison por primera vez, y centrará la atención en los teclados de “Light my Fire”,” Riders on the Storm”y ”The Crystal Ship”¡Que gran pérdida!
¡Hay un teclado detrás de esa voz de Jim Morrison! ¡Un teclado jazz! ¡Un teclado blues! ¡Un teclado psicodélico! Aunque Jim Morrison recibió toda la atención del público, y la sigue recibiendo (Las adolescentes todavía se siguen enamorando de Jim Morrison, créanlo o no). En un concierto del 69, Jim Morrison dijo “see that guy” (señalando a Ray Manzarek) “He is The Doors”. Fue el teclado jazzero de Manzarek el que le dio el sonido distintivo a The Doors, la textura, la atmosfera psicodélica.
En el verano del 65, Jim Morrison escribía poesía parecida a Rimbaud y caminaba por Venice Beach de la California Dream. En una de esas caminatas encontró a Ray Manzarek tendido en la arena. Ray le preguntó si podía leerle algo de la poesía que Jim escribía, Jim tomó unos papeles y leyó esto “Let's swim to the moon, Let's climb through the tide, penetrate the evenin' that the City sleeps to hide”. Ray quedó sin aliento, en esas palabras descubrió el sonido de The Doors, es decir, la integración del rock con la poesía, el matrimonio del blues con el rock, su pacto secreto con el Jazz. Ray le dijo a Jim que en lugar de leer el poema, lo cantara. Jim Morrison lo hizo, y este fue el primer concierto de The Doors.
Somos la generación que está viendo desaparecer los grandes del Rock, pero no por sobredosis de heroína, excesos, demasiado bourbon, demasiado ácido, demasiado de demasiado. Esta no es la primera vez que el cáncer destruye el rock para siempre; Syd Barrett, Richard Wright y George Harrison también lo sufrieron, y Tony Iommi está sobreviviéndolo. Jim Morrison no se equivocó cuando en Alabama song dijo”I tell you we must die”. Pero en esta ocasión los rockeros mueren lejos de los excesos, del “Break on through to the other side”. Mueren en una cama inyectándose morfina en lugar de heroína, el último Trip no es tan High.
Dos sobrevivientes de The Doors estuvieron en Bogotá durante dos conciertos en el 2008 y 2009, Ray Manzarek y Robie Krieger reinterpretaron los sonidos del rey lagarto. Ray Manzarek hizo muchos arreglos en las canciones para estos conciertos, demostrando que el sonido The Doors del año 2000 continuaba evolucionando. El 29 de Abril del 2009 a la media noche, Ray Manzarek y Robie Krieger tocaron la última canción del concierto, una versión extensa de “Light my fire”. Ray Manzarek hizo un solo impresionante, incluso llegó a tocar el teclado con sus pies, El Downtown Majestic en Bogotá se convirtió en el Whisky a Go Go por esa noche. Con esta versión, The Doors dijo adiós a Colombia. Hoy 2013 sabemos que esa noche es trágicamente insustituible. Las manos de Ray Manzarek no volverán a visitar ningún escenario del mundo. Una vez más, una parte más de la música The Doors ha muerto. Adiós a la segunda puerta.
La segunda puerta se ha cerrado. El hombre detrás del front man de The Doors, ahora está viviendo en las letras de “The End”. Pero un rockero nunca muere. Aún Janis Joplin se encuentra bebiendo bourbon en alguna casa victoriana en San Francisco, y Jimmy Hendrix aún camina por Oxford Street en Londres. Mientras por estos días celebramos que todavía las piedras rodantes ruedan y ruedan por más de cincuenta años, Black Sabbath se ha reunificado, y Paul Mccartney sigue tocando lo mejor de los Beatles, este verano californiano en Venice Beach será muy pero muy triste para muchos y será un verano de luto. En un hecho excepcional, cuando la gente escuche a The Doors, ignorará la voz de Jim Morrison por primera vez, y centrará la atención en los teclados de “Light my Fire”,” Riders on the Storm”y ”The Crystal Ship”¡Que gran pérdida!
¡Hay un teclado detrás de esa voz de Jim Morrison! ¡Un teclado jazz! ¡Un teclado blues! ¡Un teclado psicodélico! Aunque Jim Morrison recibió toda la atención del público, y la sigue recibiendo (Las adolescentes todavía se siguen enamorando de Jim Morrison, créanlo o no). En un concierto del 69, Jim Morrison dijo “see that guy” (señalando a Ray Manzarek) “He is The Doors”. Fue el teclado jazzero de Manzarek el que le dio el sonido distintivo a The Doors, la textura, la atmosfera psicodélica.
En el verano del 65, Jim Morrison escribía poesía parecida a Rimbaud y caminaba por Venice Beach de la California Dream. En una de esas caminatas encontró a Ray Manzarek tendido en la arena. Ray le preguntó si podía leerle algo de la poesía que Jim escribía, Jim tomó unos papeles y leyó esto “Let's swim to the moon, Let's climb through the tide, penetrate the evenin' that the City sleeps to hide”. Ray quedó sin aliento, en esas palabras descubrió el sonido de The Doors, es decir, la integración del rock con la poesía, el matrimonio del blues con el rock, su pacto secreto con el Jazz. Ray le dijo a Jim que en lugar de leer el poema, lo cantara. Jim Morrison lo hizo, y este fue el primer concierto de The Doors.
Somos la generación que está viendo desaparecer los grandes del Rock, pero no por sobredosis de heroína, excesos, demasiado bourbon, demasiado ácido, demasiado de demasiado. Esta no es la primera vez que el cáncer destruye el rock para siempre; Syd Barrett, Richard Wright y George Harrison también lo sufrieron, y Tony Iommi está sobreviviéndolo. Jim Morrison no se equivocó cuando en Alabama song dijo”I tell you we must die”. Pero en esta ocasión los rockeros mueren lejos de los excesos, del “Break on through to the other side”. Mueren en una cama inyectándose morfina en lugar de heroína, el último Trip no es tan High.

Dos sobrevivientes de The Doors estuvieron en Bogotá durante dos conciertos en el 2008 y 2009, Ray Manzarek y Robie Krieger reinterpretaron los sonidos del rey lagarto. Ray Manzarek hizo muchos arreglos en las canciones para estos conciertos, demostrando que el sonido The Doors del año 2000 continuaba evolucionando. El 29 de Abril del 2009 a la media noche, Ray Manzarek y Robie Krieger tocaron la última canción del concierto, una versión extensa de “Light my fire”. Ray Manzarek hizo un solo impresionante, incluso llegó a tocar el teclado con sus pies, El Downtown Majestic en Bogotá se convirtió en el Whisky a Go Go por esa noche. Con esta versión, The Doors dijo adiós a Colombia. Hoy 2013 sabemos que esa noche es trágicamente insustituible. Las manos de Ray Manzarek no volverán a visitar ningún escenario del mundo. Una vez más, una parte más de la música The Doors ha muerto. Adiós a la segunda puerta.
