Reseña Concierto Aerosmith Bogotá - 20 de Mayo 2010

Esa noche bogotana, cuando la voz de Steven Tyler se unió a la guitarra blusera de Joe Perry, nunca ,pero nunca jamás llovió tanto en un concierto en el parque Simón Bolívar. Llovieron muchas lágrimas, recuerdos, emociones, blues, riffs, solos de batería, y éramos cuarenta mil almas bajo este mismo aguacero. Parecía que quizás llovía afuera del concierto. Pero solo era un rumor que no nos interesaba. Nunca nos distrajimos con ese tipo de lluvia, porque la verdadera lluvia estaba cayendo sobre nosotros: “No puedo creerlo, es la voz de Steven Tyler” decía una mujer al lado mío mientras se desmayaba. Pues sí -le dije- y también me desmayé. Siempre hemos escuchado esa voz, la hemos amado, admirado, la conocemos desde Nine lives, o mucho más atrás, desde Get a Grip… desde Gems…Pump…Draw the line. ¿Dios mío Steven, cómo haces para cantar así?



Y a las 8:00 pm cayó el enorme telón que escondía la banda justo delante de nosotros, y un Steven Tyler salió a la tarima con sombrero vueltiao, ¿Nuestro Steven? Pues sí, porque el detalle de usar este sombrero constituye un saludo de bienvenida, de generar una cercanía intima con el público. “Estoy cantando para ustedes”. La canción elegida para entrar fue Toys in the attic. El fuerte sonido setentero de Aerosmith abría la noche, un tema con intensidad y descarga, corto y estremecedor, la perfecta apertura de la ceremonia sagrada llamada concierto de Aerosmith. Después de este punto alto, vino un tema ochentero: Love in the elevator, entonces usted, yo y nosotros subimos y bajamos por ese ascensor de hotel y en cada piso se abría la puerta para que dijéramos: ¡wooo yeah!

Para ese punto de la noche, nos quedaron absolutamente claro qué significaban las palabras COCKED, LOCKED, READY TO ROCK TOUR. Y al escuchar el punteo de la guitarra de Joe Perry, en Love in the elevator entendimos que los rumores de una eventual separación entre Steven y la banda eran absurdamente falsos. Es imposible que esta banda pudiera desintegrarse porque cada miembro constituye el único y verdadero sonido llamado Aerosmith.



Bogotá is a rock city, you gonna lose your mind in Bogotá Rock city –dijo Paul Stanley el año pasado en el parque Simón Bolívar- Definitivamente, sí. Por eso es que nos merecíamos un concierto como el del 20 de mayo. Fuimos la segunda ciudad de la gira COCKED, LOCKED, READY TO ROCK TOUR, y tuvimos derecho a imaginar cualquier cantidad de setlist de canciones porque solo hasta dos días antes conoceríamos una versión definitiva. En cada grupo de facebook la gente preguntaba: “¿Alguien conoce el setlist de este concierto?” Cada quien intuía cuál podría ser ese grupo de canciones. Aunque todos teníamos un puñado de favoritas, estuvimos sujetos a la caprichosa duda, a la incertidumbre; Aerosmith organizó un orden de canciones según su química interna para hacer música a lo largo de cuarenta años.



La tercera canción fue un flashback directo al año 1972, el primer sonido de Aerosmith. Ese sonido crudo, bellamente crudo de blues al estilo Buddy Guy, Bo Diddle, Charles Brown. Sencillo, pero maravilloso blues: Walkin´the dog. Con esta canción, Aerosmith nos recordó que aunque sus integrantes sean absolutamente blancos, por sus venas corre la mejor sangre negra blusera norteamericana. El cuarto corte de esta noche fue introducido por uno de los instrumentos más característicos del blues: la armónica. En el momento en que sonó Pink, el escenario fue bañado por focos de luces rosadas, y Steven Tyler después de soplar esa maravillosa armónica, en un movimiento imperceptible, la arrojó al público. ¿Quién la habrá atrapado? Un afortunado fan.

Aunque la logística dejó mucho que desear, sobre todo con el manejo de las filas, en el momento en el que comienza el concierto, nos olvidamos de estos inconvenientes. Por eso, cuando sonó Dream on, todos los malos recuerdos de la logística desaparecieron. Esta canción no podía faltar porque es el himno de Aerosmith, y entonces Dream on, Dream on, Dream on hasta que las cuerdas vocales de Steven Tyler nos dejaron ver de qué estaban hechas.



Al finalizar Dream on, el bombo de Joey Kramer nos anunció el siguiente corte: Living on the edge. Mientras la canción era interpretada, ascendimos hasta llegar a un clímax, que nos llevó a una cuesta, donde quizás pisamos un sonido en falso, y caímos vertiginosamente por una pendiente hasta quedar en el mismísimo filo, agarrados a una roca y a punto de caernos en un abismo. Fue allí que la canción quedó suspendida en la mitad, ese tenso silencio intermedio entre la vida y la muerte, y Steven Tyler comienza a respirar con dificultad, como si estuviera ahogándose en rock. ¡Por favor Joey salva a Steven! Entonces Joey pisa la pedalera del bombo, y por siempre para nunca olvidarlo ¡We living on the edge!, y con ese gesto mínimo de Joey, logramos salvarnos de caer al mismísimo abismo.

¿Y qué vino después? ¿Qué más se puede decir sobre este concierto? ¿Qué le podemos decir a las generaciones futuras? Que escuchamos un doblete de canciones inigualables, que nos hicieron llorar: Jaded y Crying. Una demostración del máximo voltaje de sonido noventero y dos mil de Aerosmith. En este punto, el concierto necesitaba un reposo, una fase para liberar la tensión acumulada. Así que Joey Kramer nos regaló un solo de batería que al final nos sorprendió porque Steven se subió hasta su tarima para tocar la batería con él. El final de este solo es una postal al pasado porque nos recuerda que el primer rol de Steven en la banda, antes de ser vocal, fue ser baterista.



De nuevo iniciamos la curva ascendente, con un tema fuerte Back in the saddle, y cada vez que Steven cantaba Backkkkkkkkkkkk, de nuevo, por favor, ¿Steven cómo haces para cantar así? Hasta la ciencia médica se lo ha preguntado. Por eso, Natgeo hizo un documental que se llama: Steven Tyler, La increíble máquina humana. Siguió otro viaje a los ochenta: Rag doll. En ese nivel, el concierto estaba por explotar en un nuevo clímax, y fue cuando todo el Simón bolívar empezó a corear: ¡What it takes!, ¡What It takes!, ¡What it takes! Sabíamos que KISS nos había mal acostumbrado porque logramos alterar su setlist del concierto al tocar Forever. Pues bien, lo logramos una vez más. Steven empezó a cantar a cappella What it takes, y a los pocos segundo la banda se sincronizó y lo siguió.

“Tell me what it takes to let you go
Tell me how the pain's supposed to go
Tell me how it is that you can sleep in the night”



Si amábamos a Aerosmith antes del concierto, con este detalle de complacernos con una canción que no estaba programada, quedamos unidos por siempre a su música. Luego siguió Sweet emotions. La canción perfecta para prepararnos hacia el solo de Joe Perry que más que un solo se volvió en un enfrentamiento entre él y su homólogo en Guitar Hero, Joe Perry versión Xbox. Joe hacía un riff, y al instante, Joe Perry digital lo retaba en una pantalla con otro solo. Una sesión de video juego entre dos guitarristas que eran el mismo a la vez. Todo el Simón Bolívar jugó Xbox durante este momento.



Luego siguieron unas canciones del último trabajo de Aerosmith: Honkin' on Bobo. Éstas fueron Stop Messin y Baby, Please Don't Go, un excelente tributo al blues. Estas canciones fueron intercaladas con otros temas setenteros: Draw the line y Last child. Al finalizar esta parte la banda decidió salir por un momento del escenario y a los pocos minutos regresó con la última tanda de canciones, su último Knock out: Crazy, Walk this way y Train Kept A-Rollin'.

Sin lugar a duda, esa noche bogotana no ha terminado: Mr. Brad Whitfod, Mr. Tom Hamilton, Mr Joey Kramer, Mr. Joe Perry y Mr. Steven Tyler siguen tocando esas canciones dentro de nosotros, y ese concierto nunca acabará, lo repetiremos una y otra vez. ¿Si faltaron canciones? Claro que sí, siempre faltaran canciones cuando una banda de rock acuña casi cuarenta años de trabajo ininterrumpido. Como toda experiencia humana que nos transforma, tardaremos meses y años para comprender qué fue lo que pasó ese 20 de mayo a las 8:00 pm, ¿Por qué todavía sigue lloviendo? Llueve y no dejará de llover. Llueve blues en su versión más Hard rock posible. Aerosmith nos trajo verdadero blues bostoniano para que nunca se nos olvide las raíces del rock. Y en los oídos de todos y todas, Joe Perry es y siempre será nuestro Guitar Hero.

Vídeo de Aerosmith en Bogotá: http://vimeo.com/12049177

Reseña por: Carlos Rodríguez
Fotos por: Adrián Prada
Video por: Angélica Vargas


Más fotos del concierto de Aerosmith: http://www.rockombia.org/galeria/aerosmith-en-colombia-2010