Megadeth en Bogotá, Noviembre 23 de 2011
El pasado miércoles 23 de Noviembre, la banda norteamericana Megadeth, mítica en la escena del metal mundial y perteneciente a los Big Four del thrash, se presentó ante el público capitalino en el Palacio de los Deportes. El señor Dave Mustaine, con su séquito conformado por Chris Broderick a las guitarras, Shawn Drover como baterista y el legendario David Ellefson en el bajo (que por cierto regresó a la banda en 2010), regresó al país a razón del tour mundial para promocionar su nuevo álbum: Th1rt3en.
Han pasado 11 años desde la última presentación de la banda en Colombia y la fanaticada no contuvo su emoción de volver a escuchar las excelentes tonadas de Megadeth: desde hace varios días antes del concierto se fue anunciando que las boletas estaban agotadas y la fila ante el Palacio no se hizo esperar. Ya con la fanaticada adentro, y con la escarapela conmemorativa orgullosamente puesta, se sentía la tensión en el aire por ver entrar a Megadeth. Al apagar las luces, se anunció la entrada de los teloneros: la banda bogotana Anger Rise.
Aunque fueron aplaudidos por los asistentes, y tratados con respeto debido a la gran calidad y habilidad musical que demostraron (que por cierto fue apoyada por el buen sonido que tuvo, un total milagro en las presentaciones de este país), muchos quedaron en la incógnita posiblemente debido a que se esperaba que una banda con más tintes de thrash abriera, y no algo que se esperaría en un concierto de Alice in Chains. Anger Rise no tardó en su presentación, estaban igual de emocionados por ver a Megadeth y por ello seleccionaron unas pocas canciones para su setlist, sin hacer mayor farándula.
Tiempo después, la oscuridad volvió a inundar el Palacio y unas tenues luces se prendieron en el escenario acompañadas por los primeros golpes de batería que indicaban la introducción de Trust. Salieron Chris Broderick y David Ellefson para acompañar la batería y segundos después llegó Mustaine para dar inicio a los riffs de la canción y dar el grito del famoso “Lost…”. La emoción de la audiencia no se hizo esperar, coreando en su totalidad la canción y ovacionándola durante los solos. Apenas terminó Trust inició Wake Up Dead, que mantuvo el furor del público al tope, y al finalizar el público empezó a gritar el nombre de Mustaine, a lo cual el músico respondió con un emotivo “¡Hola! Muchísimas gracias” y agradeció al público por la asistencia al evento. Durante estas dos canciones, la presencia de Mustaine alteró sobremanera (sí, más que el promedio en un concierto de metal) a unos cuantos fanáticos, los cuales al intentar acercarse al escenario afectaron a otros asistentes, haciendo que otros miembros del público debieran “calmarlos” y obligando a varios fanáticos que estaban en la valla del frente a retirarse.
Acto seguido a los agradecimientos de Mustaine, anunció el clásico Hangar 18, que con su reconocible riff no hizo perder la emoción y atención de la fanaticada, la cual respondió no solo cantando la canción sino gritando “¡MEGADETH!” durante el solo final. La respuesta fue la misma para la siguiente canción She-Wolf. Finalizada esta pieza, el público nuevamente empezó a gritar el nombre de Mustaine, a lo cual él, muy agradecido, aplaudió y se inclinó ante el público.
Volviendo a tomar el micrófono, anunció una canción del nuevo disco, Public Enemy No.1, cuyo recibimiento fue máximo, al igual que la canción que le siguió: Angry Again. Después vino uno de los momentos más emotivos del concierto, cuando las tonadas que Mustaine estaba tocando en su guitarra indicaban el inicio de À tout le monde, una canción que Mustaine dejó que el público cantara en varias oportunidades, y que además hizo que la audiencia saltara y aplaudiera todo el tiempo. Para este momento, ya varias canciones habían sido acompañadas por excelentes pogos, y la siguiente no fue la excepción, Poison Was the Cure inició con unos toques en la batería que Shawn Drover usó para animar al público, posteriormente los demás músicos entraron para interpretar los rápidos y agresivos riffs que caracterizan a esta canción.
Head Crusher y Whose Life (Is It Anyways?) siguieron, manteniendo la misma energía. Despúes, David Ellefson empezó a tocar las tonadas de la corta Dawn Patrol, la cual presidió Sweating Bullets, que con su peculiaridad y demencia aportó un excelente momento al recuerdo del concierto. Acto seguido Mustaine anunció que iban a tocar por primera vez en vivo, sin haberla ensayado, Guns, drugs and Money, la cual fue acompañada por el lanzamiento de papeles en forma de billetes. Una cosa particular con esta canción fue que Mustaine dijo “Drugs, guns and Money”, error al que después haría referencia en una publicación en el Facebook de Megadeth, donde también comentó que el buen recibimiento que tuvo la canción contradijo las expectativas pesimistas que tenía respecto a interpretarla. Finalizado este tema, se vino una de las bombas: Symphony of Destruction.
La emoción del público fue máxima y durante el famoso riff de Symphony gritaban “MEGADETH, MEGADETH QUÉ CHIMBA MEGADETH”; y esto continuó con la siguiente canción, otro de los grandes clásicos de la banda, Peace Sells. Esta canción inició con el saludo de David Ellefson, quien empezó con las legendarias tonadas del bajo, después entró toda la banda para interpretar una canción aclamada, entre otras cosas, por su contenido de crítica política. Al inicio del concierto, miembros del club de fans colombiano de Megadeth repartieron unos papeles, unos llevaban impreso el signo de la paz y otros el signo del dólar, que llevaban unas instrucciones que decían algo así: “Durante la canción Peace Sells, alzar estos papeles el momento en que Mustaine diga ‘Can you put a price on peace?’ aproximadamente en el minuto 2:20”; y fue así, cuando Mustaine dijo esas palabras, los fanáticos alzaron las imágenes, pero además entró al escenario Vic Rattlehead, mascota de la banda. Finalizada esta canción, vino el momento del encore, donde el público volvió a corear el nombre de Mustaine, y cuando este salió, lo hizo con una bandera de Colombia, la cual tenía estampada la cabeza de Rattlehead y el nombre de la banda. Después de agradecer nuevamente al público, y animarlo con la rutina frontman de decir que un lado es más ruidoso que otro, dio inicio con la última canción de la noche: Holy Wars... The Punishment Due. A pesar de que ya todo estaba terminando, la fanaticada no estaba para nada cansada lo que se notó especialmente en los enormes pogos que se formaron durante esta canción. Mustaine aprovechó los momentos finales de la canción para presentar a los demás miembros de su banda.
Silent Scorn fue la seleccionada para despedirse del público colombiano que se fue con una imagen de Dave Mustaine retirándose del escenario con una bandera de Colombia sobre los hombros.
Aunque la audiencia se quedó pidiendo canciones como Tornado of Souls o In My Darkest Hour, Megadeth dio al público bogotano un show que da muestra de sus más de 20 años de carrera y de la excelente habilidad de sus músicos, que sin importar el pasar de los años y los deterioros que una que otra adicción trajo, no se ha visto afectada en lo más mínimo. A los fanáticos de Medellín les espera una gran presentación, y ojalá la banda no tarde otros 11 años en regresar al país para dar otra grandiosa descarga de buen thrash metal.
Por Luis Felipe Navarro Páez
El pasado miércoles 23 de Noviembre, la banda norteamericana Megadeth, mítica en la escena del metal mundial y perteneciente a los Big Four del thrash, se presentó ante el público capitalino en el Palacio de los Deportes. El señor Dave Mustaine, con su séquito conformado por Chris Broderick a las guitarras, Shawn Drover como baterista y el legendario David Ellefson en el bajo (que por cierto regresó a la banda en 2010), regresó al país a razón del tour mundial para promocionar su nuevo álbum: Th1rt3en.

Han pasado 11 años desde la última presentación de la banda en Colombia y la fanaticada no contuvo su emoción de volver a escuchar las excelentes tonadas de Megadeth: desde hace varios días antes del concierto se fue anunciando que las boletas estaban agotadas y la fila ante el Palacio no se hizo esperar. Ya con la fanaticada adentro, y con la escarapela conmemorativa orgullosamente puesta, se sentía la tensión en el aire por ver entrar a Megadeth. Al apagar las luces, se anunció la entrada de los teloneros: la banda bogotana Anger Rise.
Aunque fueron aplaudidos por los asistentes, y tratados con respeto debido a la gran calidad y habilidad musical que demostraron (que por cierto fue apoyada por el buen sonido que tuvo, un total milagro en las presentaciones de este país), muchos quedaron en la incógnita posiblemente debido a que se esperaba que una banda con más tintes de thrash abriera, y no algo que se esperaría en un concierto de Alice in Chains. Anger Rise no tardó en su presentación, estaban igual de emocionados por ver a Megadeth y por ello seleccionaron unas pocas canciones para su setlist, sin hacer mayor farándula.

Tiempo después, la oscuridad volvió a inundar el Palacio y unas tenues luces se prendieron en el escenario acompañadas por los primeros golpes de batería que indicaban la introducción de Trust. Salieron Chris Broderick y David Ellefson para acompañar la batería y segundos después llegó Mustaine para dar inicio a los riffs de la canción y dar el grito del famoso “Lost…”. La emoción de la audiencia no se hizo esperar, coreando en su totalidad la canción y ovacionándola durante los solos. Apenas terminó Trust inició Wake Up Dead, que mantuvo el furor del público al tope, y al finalizar el público empezó a gritar el nombre de Mustaine, a lo cual el músico respondió con un emotivo “¡Hola! Muchísimas gracias” y agradeció al público por la asistencia al evento. Durante estas dos canciones, la presencia de Mustaine alteró sobremanera (sí, más que el promedio en un concierto de metal) a unos cuantos fanáticos, los cuales al intentar acercarse al escenario afectaron a otros asistentes, haciendo que otros miembros del público debieran “calmarlos” y obligando a varios fanáticos que estaban en la valla del frente a retirarse.

Acto seguido a los agradecimientos de Mustaine, anunció el clásico Hangar 18, que con su reconocible riff no hizo perder la emoción y atención de la fanaticada, la cual respondió no solo cantando la canción sino gritando “¡MEGADETH!” durante el solo final. La respuesta fue la misma para la siguiente canción She-Wolf. Finalizada esta pieza, el público nuevamente empezó a gritar el nombre de Mustaine, a lo cual él, muy agradecido, aplaudió y se inclinó ante el público.
Volviendo a tomar el micrófono, anunció una canción del nuevo disco, Public Enemy No.1, cuyo recibimiento fue máximo, al igual que la canción que le siguió: Angry Again. Después vino uno de los momentos más emotivos del concierto, cuando las tonadas que Mustaine estaba tocando en su guitarra indicaban el inicio de À tout le monde, una canción que Mustaine dejó que el público cantara en varias oportunidades, y que además hizo que la audiencia saltara y aplaudiera todo el tiempo. Para este momento, ya varias canciones habían sido acompañadas por excelentes pogos, y la siguiente no fue la excepción, Poison Was the Cure inició con unos toques en la batería que Shawn Drover usó para animar al público, posteriormente los demás músicos entraron para interpretar los rápidos y agresivos riffs que caracterizan a esta canción.

Head Crusher y Whose Life (Is It Anyways?) siguieron, manteniendo la misma energía. Despúes, David Ellefson empezó a tocar las tonadas de la corta Dawn Patrol, la cual presidió Sweating Bullets, que con su peculiaridad y demencia aportó un excelente momento al recuerdo del concierto. Acto seguido Mustaine anunció que iban a tocar por primera vez en vivo, sin haberla ensayado, Guns, drugs and Money, la cual fue acompañada por el lanzamiento de papeles en forma de billetes. Una cosa particular con esta canción fue que Mustaine dijo “Drugs, guns and Money”, error al que después haría referencia en una publicación en el Facebook de Megadeth, donde también comentó que el buen recibimiento que tuvo la canción contradijo las expectativas pesimistas que tenía respecto a interpretarla. Finalizado este tema, se vino una de las bombas: Symphony of Destruction.

La emoción del público fue máxima y durante el famoso riff de Symphony gritaban “MEGADETH, MEGADETH QUÉ CHIMBA MEGADETH”; y esto continuó con la siguiente canción, otro de los grandes clásicos de la banda, Peace Sells. Esta canción inició con el saludo de David Ellefson, quien empezó con las legendarias tonadas del bajo, después entró toda la banda para interpretar una canción aclamada, entre otras cosas, por su contenido de crítica política. Al inicio del concierto, miembros del club de fans colombiano de Megadeth repartieron unos papeles, unos llevaban impreso el signo de la paz y otros el signo del dólar, que llevaban unas instrucciones que decían algo así: “Durante la canción Peace Sells, alzar estos papeles el momento en que Mustaine diga ‘Can you put a price on peace?’ aproximadamente en el minuto 2:20”; y fue así, cuando Mustaine dijo esas palabras, los fanáticos alzaron las imágenes, pero además entró al escenario Vic Rattlehead, mascota de la banda. Finalizada esta canción, vino el momento del encore, donde el público volvió a corear el nombre de Mustaine, y cuando este salió, lo hizo con una bandera de Colombia, la cual tenía estampada la cabeza de Rattlehead y el nombre de la banda. Después de agradecer nuevamente al público, y animarlo con la rutina frontman de decir que un lado es más ruidoso que otro, dio inicio con la última canción de la noche: Holy Wars... The Punishment Due. A pesar de que ya todo estaba terminando, la fanaticada no estaba para nada cansada lo que se notó especialmente en los enormes pogos que se formaron durante esta canción. Mustaine aprovechó los momentos finales de la canción para presentar a los demás miembros de su banda.

Silent Scorn fue la seleccionada para despedirse del público colombiano que se fue con una imagen de Dave Mustaine retirándose del escenario con una bandera de Colombia sobre los hombros.
Aunque la audiencia se quedó pidiendo canciones como Tornado of Souls o In My Darkest Hour, Megadeth dio al público bogotano un show que da muestra de sus más de 20 años de carrera y de la excelente habilidad de sus músicos, que sin importar el pasar de los años y los deterioros que una que otra adicción trajo, no se ha visto afectada en lo más mínimo. A los fanáticos de Medellín les espera una gran presentación, y ojalá la banda no tarde otros 11 años en regresar al país para dar otra grandiosa descarga de buen thrash metal.

Por Luis Felipe Navarro Páez