Preludio Obsesivo al concierto de Rata Blanca en Cali
La historia de la Rata con Cali es de mucho tiempo atrás. En el año de 1992, la banda tocó en el Festival Ecomundo junto a Phil Manzanera, Roger Daltrey, y David Gilmour en el Pascual Guerrero. Este es uno de los conciertos más extraños y fantásticos que ha tenido Cali. La Rata también lo ha hecho en el Coliseo Evangelista Mora en el 2004 junto con Ángeles del Infierno, y ya llevan tres conciertos en el Teatro Jorge Isaacs (2010,2018, y 2019). Pero el escenario más extraño en el que ha tocado la Rata en Cali fue el 24 mayo del 2001, en un lugar llamado Zeti, en la antigua carretera Yumbo, una conocida zona de moteles de la ciudad. El poster promocional del concierto tenía un letrero para ayudarle a la gente a encontrar el improvisado lugar, el cual decía así “Calle del Motel 1 a 300 metros hacia arriba”, esto significa que cuando uno llegaba a la calle de los Moteles, debía ascender por un sendero hacia la montaña, y en algún lugar encontraba el escenario del concierto. Esto es bueno recordarlo, ya que muchas cosas han pasado en esta ciudad para que un concierto de Rata Blanca se mueva desde una finca a campo abierto en la zona motelera, al corazón histórico de la ciudad, en el teatro Jorge Isaacs.

Titán otro gran telonero para Rata Blanca en sus 27 años de conciertos en Cali
Sin duda, cada vez que la Rata pisa duro el suelo caleño, pisa bien acompañada. En esta ocasión, Titán, la banda conformada por los exmiembros de Kraken, Hugo Restrepo, Gonzalo Vázquez, Jorge Atehortua, Jaime Ochoa, y en compañía de Pedro Pablo Arias en la voz. Esta banda fue el mejor abrebocas para la noche. El público reaccionó inmediatamente, y sin pensarlo cantó las canciones de Kraken con toda la emoción que puede abarcar la memoria. Los rockeros caleños saben que Titán no es Kraken, que esta es el tributo elogioso y afectivo de los exmiembros de Kraken a Elkin Ramírez. Como tributo, Titán ha hecho un gran trabajo, y la voz de Pedro Pablo es bastante parecida a la de Elkin. Esa noche los asistentes sentimos la presencia de Elkin en el teatro, ya que olvidarte Elkin no nos da igual. Titán tocó por una hora el repertorio clásico de Kraken con canciones como Muere Libre, Camino a la Montaña negra, Lenguaje de mi piel, y Vestida de cristal.
La Rata regresa a casa con una tormenta eléctrica
A las 9:45, se abrió el telón, y la Rata apareció en el escenario, y todo el Jorge Isaacs se contagió de la misma alegría de siempre, la bienvenida a casa se hizo sentir, pues un gigante del rock latinoamericano estaba parado al frente de todos nosotros. Nos olvidamos del inmenso esfuerzo que tuvimos que hacer muchos para llegar a la 7:00 p.m. por la lluvia que cayó ese día, y de que al otro día teníamos que trabajar a las 7:00 a.m. para regresar a nuestra vida normal como si nada hubiera pasado. Sin embargo, las tres primeras canciones de Rata sonaron fatales, debido a un problema en la mesa de sonido. Como resultado de esto, “Tormenta eléctrica” fue reducida a un aguacero, “Los chicos quieren rock” se convirtió en un tema para karaoke, y “Solo para amarte” en un rebote de sonidos apagados y asfixiantes. Esto fue muy dramático, ya que la banda tocaba al frente de nosotros, pero no escuchábamos la voz de Adrián Barilari. Cuando la banda terminó de tocar las tres primeras canciones, en el teatro, todos los asistentes al unisonó le decíamos a la banda que no escuchábamos la voz de Adrián, y en cuanto la Rata nos dejó hablar, todo el Isaacs pidió en coro ¡SONIDO!, ¡SONIDO!, ¡SONIDO! La molestia de Walter Giardino fue evidente, les habló a los organizadores, “pero Che vos hace tu trabajo, ya cobraste para entrar”. Luego, excusándose, de manera más amigable, Adrián les dijo a los de la mesa de sonido “nosotros hacemos nuestro trabajo, ustedes hagan el suyo”.
Y aunque el sonido mejoró mucho, por momentos falló y nunca estuvo a un 100%. Los asistentes tuvimos que olvidarnos de esto, y entrar en el concierto porque no había de otra. En “Volviendo a casa” se sintió una gran mejoría del sonido, y la gente volvió a conectarse con la Rata. Los riffs y solos de Giardino hacen que uno se olvide de estos percances, porque uno sabe que monstruo de la guitarra del heavy metal es Walter, que fácilmente poniendo su wah y el taping en su guitarra atrapan al público en un frenesí interminable. Luego, sonó “Endorfinas”, y la emoción de los asistentes se puso arriba a la altura del espectáculo. Con “Talismán” hubo un bajón emocional para descansar, y disfrutar de la voz de Adrián que con sus notas altas y vibratos llenaron de deleite a los caleños.
El concierto tuvo un pequeño intermedio, en el cual la banda se fue a descansar, y después regresó para poner al público a corear “olé, olé, olé Rata, Rata”, “olé, olé, olé Rata, Rata”, y con esto, nos preparamos para recibir la mejor parte del concierto.
Encore de ensueño, tres canciones de Rata que nunca pueden faltar.
Todos sabemos que el repertorio de Rata en sus 30 años de historia musical es muy amplio, y por eso, su concierto de celebración de los 30 años de existencia de la banda en el Luna Park en el 2018 duró tres horas y media. Sin embargo, pese a la gran lista de canciones, hay tres que son las que más generan conexión con su audiencia: Guerrero del Arco Iris, Mujer Amante y La leyenda del hada y el mago, y este fue el encore perfecto para cerrar la noche. Primero, subir la velocidad con el heavy metal de Guerrero, luego bajar el tiempo, y crear una atmósfera de comunión entre el público y la banda, en la que todos cantaron Mujer amante, y para finalizar, subir la energía con Leyenda, que es, sin duda, un himno ya del heavy metal latinoamericano.
Da la sensación de que la banda podría volver en el 2020, y el público llenaría de nuevo el Jorge Isaacs. En el concierto, se vieron asistentes de diferentes edades, desde padres de familia llegando a los cincuenta años hasta pelados de veinte. La relación de Rata Blanca con Cali continuará por muchos años más, la vitalidad del heavy metal no conoce jubilación.
Fotos: Verónica Molina
La historia de la Rata con Cali es de mucho tiempo atrás. En el año de 1992, la banda tocó en el Festival Ecomundo junto a Phil Manzanera, Roger Daltrey, y David Gilmour en el Pascual Guerrero. Este es uno de los conciertos más extraños y fantásticos que ha tenido Cali. La Rata también lo ha hecho en el Coliseo Evangelista Mora en el 2004 junto con Ángeles del Infierno, y ya llevan tres conciertos en el Teatro Jorge Isaacs (2010,2018, y 2019). Pero el escenario más extraño en el que ha tocado la Rata en Cali fue el 24 mayo del 2001, en un lugar llamado Zeti, en la antigua carretera Yumbo, una conocida zona de moteles de la ciudad. El poster promocional del concierto tenía un letrero para ayudarle a la gente a encontrar el improvisado lugar, el cual decía así “Calle del Motel 1 a 300 metros hacia arriba”, esto significa que cuando uno llegaba a la calle de los Moteles, debía ascender por un sendero hacia la montaña, y en algún lugar encontraba el escenario del concierto. Esto es bueno recordarlo, ya que muchas cosas han pasado en esta ciudad para que un concierto de Rata Blanca se mueva desde una finca a campo abierto en la zona motelera, al corazón histórico de la ciudad, en el teatro Jorge Isaacs.

Titán otro gran telonero para Rata Blanca en sus 27 años de conciertos en Cali
Sin duda, cada vez que la Rata pisa duro el suelo caleño, pisa bien acompañada. En esta ocasión, Titán, la banda conformada por los exmiembros de Kraken, Hugo Restrepo, Gonzalo Vázquez, Jorge Atehortua, Jaime Ochoa, y en compañía de Pedro Pablo Arias en la voz. Esta banda fue el mejor abrebocas para la noche. El público reaccionó inmediatamente, y sin pensarlo cantó las canciones de Kraken con toda la emoción que puede abarcar la memoria. Los rockeros caleños saben que Titán no es Kraken, que esta es el tributo elogioso y afectivo de los exmiembros de Kraken a Elkin Ramírez. Como tributo, Titán ha hecho un gran trabajo, y la voz de Pedro Pablo es bastante parecida a la de Elkin. Esa noche los asistentes sentimos la presencia de Elkin en el teatro, ya que olvidarte Elkin no nos da igual. Titán tocó por una hora el repertorio clásico de Kraken con canciones como Muere Libre, Camino a la Montaña negra, Lenguaje de mi piel, y Vestida de cristal.
La Rata regresa a casa con una tormenta eléctrica
A las 9:45, se abrió el telón, y la Rata apareció en el escenario, y todo el Jorge Isaacs se contagió de la misma alegría de siempre, la bienvenida a casa se hizo sentir, pues un gigante del rock latinoamericano estaba parado al frente de todos nosotros. Nos olvidamos del inmenso esfuerzo que tuvimos que hacer muchos para llegar a la 7:00 p.m. por la lluvia que cayó ese día, y de que al otro día teníamos que trabajar a las 7:00 a.m. para regresar a nuestra vida normal como si nada hubiera pasado. Sin embargo, las tres primeras canciones de Rata sonaron fatales, debido a un problema en la mesa de sonido. Como resultado de esto, “Tormenta eléctrica” fue reducida a un aguacero, “Los chicos quieren rock” se convirtió en un tema para karaoke, y “Solo para amarte” en un rebote de sonidos apagados y asfixiantes. Esto fue muy dramático, ya que la banda tocaba al frente de nosotros, pero no escuchábamos la voz de Adrián Barilari. Cuando la banda terminó de tocar las tres primeras canciones, en el teatro, todos los asistentes al unisonó le decíamos a la banda que no escuchábamos la voz de Adrián, y en cuanto la Rata nos dejó hablar, todo el Isaacs pidió en coro ¡SONIDO!, ¡SONIDO!, ¡SONIDO! La molestia de Walter Giardino fue evidente, les habló a los organizadores, “pero Che vos hace tu trabajo, ya cobraste para entrar”. Luego, excusándose, de manera más amigable, Adrián les dijo a los de la mesa de sonido “nosotros hacemos nuestro trabajo, ustedes hagan el suyo”.
Y aunque el sonido mejoró mucho, por momentos falló y nunca estuvo a un 100%. Los asistentes tuvimos que olvidarnos de esto, y entrar en el concierto porque no había de otra. En “Volviendo a casa” se sintió una gran mejoría del sonido, y la gente volvió a conectarse con la Rata. Los riffs y solos de Giardino hacen que uno se olvide de estos percances, porque uno sabe que monstruo de la guitarra del heavy metal es Walter, que fácilmente poniendo su wah y el taping en su guitarra atrapan al público en un frenesí interminable. Luego, sonó “Endorfinas”, y la emoción de los asistentes se puso arriba a la altura del espectáculo. Con “Talismán” hubo un bajón emocional para descansar, y disfrutar de la voz de Adrián que con sus notas altas y vibratos llenaron de deleite a los caleños.
El concierto tuvo un pequeño intermedio, en el cual la banda se fue a descansar, y después regresó para poner al público a corear “olé, olé, olé Rata, Rata”, “olé, olé, olé Rata, Rata”, y con esto, nos preparamos para recibir la mejor parte del concierto.
Encore de ensueño, tres canciones de Rata que nunca pueden faltar.
Todos sabemos que el repertorio de Rata en sus 30 años de historia musical es muy amplio, y por eso, su concierto de celebración de los 30 años de existencia de la banda en el Luna Park en el 2018 duró tres horas y media. Sin embargo, pese a la gran lista de canciones, hay tres que son las que más generan conexión con su audiencia: Guerrero del Arco Iris, Mujer Amante y La leyenda del hada y el mago, y este fue el encore perfecto para cerrar la noche. Primero, subir la velocidad con el heavy metal de Guerrero, luego bajar el tiempo, y crear una atmósfera de comunión entre el público y la banda, en la que todos cantaron Mujer amante, y para finalizar, subir la energía con Leyenda, que es, sin duda, un himno ya del heavy metal latinoamericano.
Da la sensación de que la banda podría volver en el 2020, y el público llenaría de nuevo el Jorge Isaacs. En el concierto, se vieron asistentes de diferentes edades, desde padres de familia llegando a los cincuenta años hasta pelados de veinte. La relación de Rata Blanca con Cali continuará por muchos años más, la vitalidad del heavy metal no conoce jubilación.
Fotos: Verónica Molina